Andar conmigo

Una vez, cuando tenía 12 años, me escapé de mi casa. “Me escapé”, digo, para ponerle picante. Le hice a mi madre algún berrinche adolescente, tomé un bus y terminé en el centro. Para que la fuga tuviera gracia tenía que hacer tiempo, así que me metí al cine Rex. Era la tanda de las …

Continuar leyendo