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Por los Derechos Humanos: voy a votar por Vamos

Como casi un millón de costarricenses, llegué a la última semana sin decidir por quién votar para presidente. Voy a esperar, resignado, hasta el último minuto para hacer un voto estratégico con la esperanza de impedir un viraje suicida de nuestro país hacia el autoritarismo demente o el fundamentalismo cristiano.

¡Pero no he perdido el tiempo! Hace meses estoy convencido de que el voto para diputados es tan o más importante que el que hacemos para presidente. Y a diferencia de lo que me pasa con los candidatos al Poder Ejecutivo, para diputados sí voy a votar con entusiasmo, convicción, y esperanza. Se los cuentos en 3 minutos:

El domingo voy a votar por Vamos para diputados, un partido provincial de San José fundado durante los últimos 3 años y liderado por Margarita Salas, que también ocupa la candidatura a diputada en el primer lugar por San José.

Vamos nació decidido a llenar el vacío progresista que existe en nuestra Asamblea Legislativa. Los Derechos Humanos y los derechos civiles de todas las personas son su norte, pero contrario a lo que se ha insinuado, no son su única área de acción. Por el contrario han formulado propuestas y posiciones con respecto a temas fundamentales para la vida democrática, el progreso económico, el desarrollo social, la calidad de vida de las personas, y la innovación. El programa de Vamos es -fácil- más sólido que el de algunos candidatos a la presidencia. El partido le llama “legislar a la altura de los tiempos”. Muchas de sus propuestas parecen venidas del futuro, y pondrán sobre la mesa temas que nunca se han discutido en Costa Rica, especialmente desde una perspectiva humanista.

A Margarita la conozco hace años. La he visto trabajar y he tenido la oportunidad de desarrollar proyectos junto a ella. Estoy convencido de su calidad humana, de su asertividad, de su inteligencia y capacidad. En Margarita siempre he visto a una mujer segura de que la tecnología sirve –ante todo- para crear nuevas oportunidades, y que por medio de la educación y el conocimiento compartido se puede impactar la calidad de vida de la gente, y su entorno.

Margarita es Licenciada en Psicología y egresada de la Maestría en Comunicación y Desarrollo por la Universidad de Costa Rica. Master en Administración Pública (MPA) por la Universidad de Harvard, y cuenta con certificaciones en Gestión y Política Pública, y Gestión, Liderazgo y Toma de Decisiones, del Harvard Kennedy School. Pero además de sus atestados académicos y profesionales, Margarita es una mujer lesbiana que ha llevado una vida abierta y consecuente. Una firme defensora y activista de los Derechos Humanos, y del progreso en materia de derechos civiles para las minorías de la diversidad sexual.

Nunca como hoy, Costa Rica se ha enfrentado al peligro del poder político de los partidos ultra-conservadores. Su sombra no solo amenaza con alcanzar la presidencia del país, sino con colmar nuestro Congreso con diputados fundamentalistas cristianos. Su renovado caudal político podría traducirse en un dramático retroceso en materia de Derechos Humanos. Un retroceso nefasto, que tomaría años o décadas revertir.

No sé si les pasa, pero yo estoy harto de escuchar hablar a esos diputados ultra-conservadores en el Congreso y que nunca haya una voz que los adverse. Ahí está Abelino, y Gonzalo, y Fabricio. Ahí estuvo el infame Justo Orozco y el charlatán Carlos Avendaño. A veces parece que Costa Rica fuera esa, y solo esa. A veces suena a que esos nos representan a todos.

La que falta es la voz de Margarita. La que necesitamos todos los días en la Asamblea Legislativa: fuerte, clara y fundamentada. Serena, pero firme. La voz que les va a recordar a los fundamentalistas que Costa Rica somos todos. Que en Costa Rica (¡como en el cielo!) tenemos que caber todos. Que nadie puede imponer los preceptos de su fe a quienes no la profesan y que los asuntos civiles no son cuestión de fe; sino de razón, de verdad, y de ciencia.

Vamos es también un partido fundamentalmente joven. Es la materialización de un antídoto contra la indiferencia y la apatía política de las nuevas generaciones. Son muchachas y muchachos que decidieron que para hacer que algo cambie, hay que salir a cambiarlo. Bien se dice que “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”, y el ejemplo de Vamos puede ser el principio de una oleada de jóvenes participando, creando, haciendo patria.

Me encantaría ver en la Asamblea a Enrique Sánchez, primer candidato a diputado abiertamente gay del PAC. Me encantará ver de nuevo en el Congreso a José María Villalta, nos separa un océano ideológico pero admiro sinceramente su invaluable labor de control político. Me encantaría que haya una fracción fuerte del Partido Liberal Progresista. Pero solo tengo un voto. Solo tengo mi voto y no se lo voy dar a un partido con disidencias internas que adversan sus propias posiciones, ni mucho menos a partidos añejos que han hecho de la agenda de DDHH un conveniente complemento, pero no un eje fundamental.

Ya sé, ya sé. Uno no debería elegir a sus gobernantes a partir de un único tema como los DDHH. Yo mismo lo he sostenido: Que si hay algo plural e inclusivo en sus consecuencias, es la pobreza, la inseguridad, el déficit fiscal, el desempleo. Pero ahora entiéndannos a nosotros: Es muy fácil sentirse representado cuando uno siempre ha estado representado. Como empresario, como estudiante, como mujer, como negro, como discapacitado… Pero ¿como gay? ¿Como lesbiana? Las personas sexualmente diversas, y quienes comparten su vida con la nuestra y nos quieren y nos valoran; nosotros también queremos, merecemos, y necesitamos estar representados. Es que llegó la hora.

¡Ya basta de que lo urgente anule a lo importante!

Esperar ya no es una opción para quienes nacimos esperando, crecimos esperando, y esperanzados hemos votado en el pasado. Hace un siglo decía Victor Hugo que “no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”, y este es el tiempo de los Derechos Humanos, de la dignidad de las personas, de la solidaridad y la empatía, del progreso para todos, de los derechos por parejo. ¡Vamos!

 

7 propuestas de Vamos que me parecen especialmente llamativas:

– Vamos propone actualizar el marco normativo vigente para crear un ambiente receptivo (y ya no reactivo) para las tecnologías disruptivas, como las de la economía colaborativa. Un enfoque completamente nuevo a un problema que seguiremos enfrentando cada vez que surja una innovación que desafíe nuestra legislación. Baste recordar los casos de Skype, Uber, AirBnb, Paypal, y todos los que vendrán.

– Vamos acogerá la sólida propuesta de la organización Poder Ciudadano Yapara reformar nuestro sistema de elección de diputados hacia un sistema mixto proporcional lo que nos permitirá –finalmente- la elección directa de los diputados locales. Un paso hacia una mayor representatividad y un robustecimiento de nuestro sistema democrático.

– Propone regular la marihuana para uso industrial y personal para mayores de edad, establecer un mercado legal y controlado, y rangos para el autocultivo. Usar los fondos obtenidos a partir de esta nueva actividad comercial para financiar políticas públicas de rehabilitación y programas integrales de prevención.

– Se comprometen a exigir la aprobación final de las normas y reglamentos para la implementación del aborto terapéutico, y legislar para que se amplíe de manera explícita las causales de aborto en casos de malformaciones incompatibles con la vida extrauterina y violencia sexual en contra de niñas y mujeres.

– Vamos se ha comprometido a impulsar la aprobación de leyes que incentiven y dinamicen la producción cultural, como la necesaria Ley de Cine que impulse nuestra industria audiovisual y posicione a Costa Rica como destino para la produccción internacional, y la Ley Participativa de Radio y Televisión que actualice la normativa arcaica vigente.

– Vamos apoyará y vigilará la continuación de programas de educación sexual laicos, científicos e inclusivos en la educación pública, y propone reafirmarlo como derecho.

– Y buscarán aprobar una Ley de Matrimonio Civil Igualitario, y Ley de Identidad de género, en concordancia con la Opinión Consultiva #24 emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y aprobar el proyecto de ley para prevenir, combatir y sancionar todas las formas de discriminación y crímenes de odio.

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