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Hay que votar, y hay que votar por Carlos

En Costa Rica siempre se ha creído que los periodistas no debemos tomar posición, como si los asuntos del país no nos afectaran igual que a todo mundo. Yo estoy convencido de que ante circunstancias determinantes, permanecer neutral es ser indiferente, y cuando se trata del futuro de su país uno no puede ser indiferente.

Mi percepción sobre Carlos Alvarado ha cambiado a lo largo de los últimos meses.

Cuando anunció su renuncia al Ministerio de Trabajo para luchar por la presidencia, me pareció una locura. Sin conocerlo lo suficiente, pensé que Carlos no estaba preparado para ser presidente.

También a lo largo de la campaña he extrañado mayor contundencia y espíritu crítico de su parte, hacia este primer gobierno del PAC, que nos falló a tantos por culpa de la tibieza, la impericia, la omisión o los amiguismos inexplicables.

Hoy estoy convencido de que el juicio fue apresurado.

Si algo hay que reconocerle a Carlos es su notable crecimiento a lo largo de estos meses, en su comprensión de los asuntos cruciales para el país, en su madurez, en su empatía. Y sobre todo en su humildad para escuchar el mensaje que le dimos los votantes el 4 de febrero, y su estatura para encarar esa circunstancia con la visión amplia de un Presidente, y no con la estrechez calculadora de un candidato.

Además Carlos no es solo Carlos. Detrás suyo está un plan de gobierno factible e integral. Y un equipo de gente comprometida que hizo suya la labor de sostener y defender contra viento y marea los principios de la equidad, la inclusión, el respeto por nuestra institucionalidad y por los Derechos Humanos; por todos los Derechos Humanos.

Pero para mi, el factor determinante es el acuerdo de Gobierno Nacional entre Carlos y Rodolfo Piza, un ejemplo de negociación política pre-electoral, de compromiso y de civismo que no recuerdo haber visto nunca. La coalición complementa y fortalece la propuesta de Acción Ciudadana. Matiza lo que antes parecía inflexible, moderniza lo que parecía añejo, modera lo que parecía extremo. Eso consigue la inclusión: puntos medios. Encuentro. Unidad.

El acuerdo de Gobierno Nacional acerca al PAC con el sector empresarial, motor indispensable de nuestra economía, de la generación de empleo, de la innovación. Aporta herramientas y mentes para encarar el enorme reto de la crisis fiscal. Potencia la propuesta en materia de infraestructura, empleo y educación. Y trae de vuelta a la familia, a las familias, el núcleo social con el que nadie nos debe hacer creer que estamos peleados.

Durante estas últimas semanas de campaña ha quedado claro que Carlos escucha, que aprende, que entiende. Es un candidato preparado, que hizo evidente que ha recorrido las siete provincias no solo para repartir besos, sino para conocerlas, para escucharlas, entender sus problemas y proponer soluciones.

Tal vez lo más importante, es que este primero de abril no solo elegimos entre dos candidatos diferentes; elegimos entre dos Costa Ricas diferentes. Una encrucijada que nos lleva en direcciones opuestas:

Votemos por una propuesta concreta, y realista, en materia de infraestructura, un abordaje integral en materia de seguridad, y una propuesta económica seria que no está hecha a la medida de los intereses mezquinos de un club de banqueros.

Votemos por la cultura. Votemos por la expresión libre y sin censura del arte en todas sus formas. Por el FIA, por la Compañía Nacional de Teatro y la de Danza, por nuestros museos. Por la música de todos los géneros.

Votemos por la educación, humanista, moderna, realista, basada en la ciencia y la razón. Por la educación universitaria, libre, autónoma, competitiva y plural.

Votemos por la libertad. Por la libertad de expresión, de pensamiento. Por la libertad de reunión. Por la libertad de prensa. Y sí: por la libertad de culto.

Votemos por la mujer. Por todas las mujeres. Votemos con las mujeres, con Claudia, con Paola, Edna, con María Luisa, Abril, Mónica, Epsy, Dyalah, Montserrat, con Sonia, Ana Helena, con Sol, con mi mamá, con mi hermanas. Votemos por sus derechos, por la igualdad. Votemos contra la violencia machista. Contra el machismo. Votemos porque las mujeres no sean siervas de nadie, pero sus derechos sean asunto de todos.

Votemos por el Derecho. Por el respeto al Estado de Derecho. Votemos por nuestras Instituciones, por el INAMU, por el CIEP, por el INEC, por las Universidades, y por la legitimidad de nuestros Tribunales. Votemos por el respeto a la ley, a los tratados, y al derecho internacional.

Votemos por los Derechos Humanos. Por todos los Derechos Humanos para todas las personas, sin distinción, sin restricción, sin discriminación, y sin persecución.

Votemos por la concordia, por la convivencia. Votemos contra el odio, la violencia, el abuso y la imposición. Sepultemos en las urnas la polarización.

Este primero de abril votemos por el futuro, y el futuro es una Costa Rica para todos.

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